miércoles, 17 de agosto de 2016

Noche de Tormenta


Hay timbales y bombos en la noche,
Hay oscuridad, una lluvia que en un torrente cae sobre nuestras carcasas ateridas.

En esta noche el tiempo acompaña mis sentimientos.
En esta noche inestable donde el estruendo del trueno ruge iluminando
Las calles vacías.

Estivales aguaceros que lubrican el corazón inquieto de mi cansado pecho.
Endurecido está el músculo que a pesar de su juventud parece haber latido tanto o más que el de los ancianos...
y ancianos se tornan mis ojos que miran más allá del ahora y vieron más allá del inicio de los tiempos.
Perdidos en un laberinto infinito de universos ocultos a los terrenales y carnales seres que se acobardan ante la inmensidad de los enigmas,
secretos que destrozarían la mente del que llegase a descubrir la solución del código oculto que abre la puerta al conocimiento absoluto... a la verdad pura que ninguna mente mortal lograría soportar.
La demencia es el precio a pagar por obtener el mayor de los tesoros.

La demencia insoportable que aplasta al conocedor que será confinado en una celda hasta que se apague o sea uno en ese plano absoluto donde no hay fronteras que delimiten... donde la nada y el todo son uno... donde el Nirvana se alcanza en una explosión nada pacífica.
Donde no hay palabras sino sensaciones que levitan en una energía que abarca lo innombrable de la no-existencia.

Una orgía total de seres, energías, muertes y vidas, de abstracciones y concreciones. Una orgía en la que no hay palabras para describir esa nada del todo en la que giramos existiendo en la inexistencia.

N.o.E

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