viernes, 13 de abril de 2012

Evan (XIV)

- CAPITULO 14 -

JANE


Me he despertado con un dolor de cabeza punzante y masajeo mis sienes con mimo, intentando relajarme. Mi vista concentrada borrosa en la intermitencia del fluorescente. Mi frustración ha dado paso a una deprimente resignación. Enjaulada sin escapatoria, a merced de los designios de unos demonios asesinos mas propios de la imaginación de Anne Rice que del mundo real.

Suspiro incrédula y añorada recordando una vida que controlaba y en la que era feliz, hace tan solo unos cuantos dias.

Evan, mi vampiro renegado, no puedo evitar sonreír al recordarle. Creo que no cambiaria nada si con eso perdiera la oportunidad de haberle conocido, de haber vivido con él la noche mas escandalosamente sensual de toda mi vida.

Cuantos interrogantes, cuantas preguntas. Dios, no permitas que muera antes de conocer las respuestas, antes que sus ojos azul cobalto acaricien los míos una vez más.

Doy un respingo cuando en un ruido sordo se esfuma la luz, me levanto a tientas hacia la puerta y pego mi oreja al frío acero tratando de escuchar.

Unos pasos veloces me retraen hacia lo mas apartado de la habitación y me pongo a rezar como una estúpida, teniendo en cuenta que soy atea, como si eso pudiera salvarme.

El portón se abre violentamente y distingo la silueta de la vampira en la tenue iluminación de las luces de emergencia.

Mi respiración se acelera incontrolada y no puedo más que mirarla paralizada acercándose furiosa y agarrándome sin miramientos del brazo.

Mis inútiles forcejos y preguntas no tienen respuesta por su parte. Me conduce por pasillos y salas flanqueada por tres gorilas mientras los oigo discutir en un idioma totalmente desconocido para mí.

Llegamos a una especie de santuario iluminado únicamente por velas rojas. El lugar me produce escalofríos. Las llamas crean extrañas y tétricas sombras en las paredes de piedra. Me empujan hacia el centro de la sala, en lo que parece ser una especie de altar custodiado por decenas de cirios que forman una especie de símbolo alrededor.

-EVAN!- Grito desesperada una y otra vez. La vampiresa me agarra del cuello y ningún sonido mas fluye ya de mi garganta. Clava sus ojos de hielo y de fuego en mí, gruñendo agresiva como un depredador.

Las lágrimas empapan mis mejillas y sus dedos blindados a mi garganta. De un tirón me arranca la ropa dejándome completamente desnuda. Sin posibilidad de cubrir mi vergüenza con mis brazos, me encadenan a un pedestal.

Un grupo se coloca a mi alrededor recitando una especie de mantra, mientras mi carcelera desaparece por unos instantes. Uno de ellos se acerca, no puedo dejar de temblar. Se detiene a unos pocos centímetros de mí y retrae sus labios mostrándome unos colmillos aterradores.

Me muerde en un costado, la angustia es indescriptible. Luego se acerca otro, y otro más. Todos dejan su huella sangrienta en mi cuerpo. No puedo dejar de llorar.

Finalmente regresa la mujer ataviada con un etéreo vestido azul. Acaricia mis mejillas empapadas y sonríe.

-Espero hayas disfrutado de la experiencia dulce Jane, tu sangre es sabrosa y sus mordiscos son los canales por donde mi esencia fluirá.

-Ya estas preparada.

-¿Preparada para que?.- Imploro con voz temblorosa.

-Preparada para que mi sangre inunde tus venas, preparada para que mi cuerpo penetre el tuyo y lo acoja como propio. Mañana seré yo la que viva tu vida, mañana experimentaré de nuevo la calidez del sol en mi piel, y esta vez será para siempre querida. Te lo dije, tus ojos serán mis ojos y tu amado Evan yacerá en mi cama haciéndome suya como antaño.-

- Él es el eslabón necesario que posibilitará nuestro renacimiento en la luz, y su semilla en mi nuevo cuerpo lo hará posible, así que despídete ya de tu ondulada melena y tus pechos sonrosados.-

-¡¡EVAN, EVAN!!.- Clamo sin cesar, hasta quedarme ronca.

Me abofetea mientras me amenaza con un – Si sigues vociferando haré de tu muerte algo aterrador, desearás no haber nacido!-

Los cantos aumentan de tono e intensidad mientras ella rasga su muñeca con una daga dorada y la acerca goteando a mis heridas, dispuesta a verter su pútrida sangre en ellas.


De pronto nos interrumpe una explosión que echa la enorme puerta de roble abajo.

Evan aparece mostrando sus colmillos y rugiendo airado. Mi corazón da un vuelco cuando su arrebatadora mirada se topa con la mía, el mundo se detiene por un instante. Lo miro suplicante y avergonzada, y la expresión de dolor en sus ojos me parte el corazón.

-¡¡No será tuya jamás!!- Brama la vampira.-

Me muerde salvajemente en la garganta, mi visión se vuelve borrosa, mis músculos desfallecen, me siento morir.



-Sikeray-

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