jueves, 14 de abril de 2011

Sádica Ira


La noche hizo gala se de su presencia, mientras acababa de rebanarle el cuello a otro hijo bastardo de Kranc, la sangre salía muy fluida y a la luz de la luna su brillo incesante, hacía aun más bello aquel cadáver mutilado.

Camino entre cuerpos destrozados en el campo de batalla, veo algunos que aun intentan moverse malheridos entre vísceras y sangre. Y eso aun me llena más de ira y levanto mi hacha descuartizándolos como si fuera un suculento banquete.

El olor a podrido, el rojo rubí que tiñe los cuerpos de destrucción en las colinas de la muerte. Y un guerrero bastardo de Kranc que intenta levantarse, dejo caer mi hacha y camino con la mirada perdida en su miserable escultura hasta atravesarle su mísero corazón con mi espada. El crujido de sus costillas al quebrarse y sus ojos desorbitados… qué paz ahora que yaces mal nacido, no intentes gritar. Acaso no ves que las almas muertas no pueden ayudarte? Entonces si no ves porque abres tanto los ojos? Acaso quieres ver a Dios? Cae sucio bastardo que si alguna vez tu corazón robaron, el culpable fui yo.

Allí deje su pecho rajado y me lleve conmigo su corazón aun caliente entre mis manos, quizás su dulce esposa quiera guardarlo para el recuerdo.
Recogida mi hacha, camino sin nadie más a quien poder quitar su último aliento, pues todos yacen sin vida. Ahora tomare un respiro, mientras las emociones y los deseos de mutilación se desvanecen a cada instante para darme un momento de paz.
Que nadie osa tocarme, que nadie osa hablarme porque este es mi reino, mi hogar y aunque la sangre mancha este paraje de bosques frondosos, el rubí también es bello y las colinas de la muerte son mi oscuridad más sádica. 

Kurgan

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