jueves, 17 de marzo de 2011

Lizzie Borden ¿culpable o inocente?


Tal y como dice la cancioncilla infantil… Lizzie Borden cogió un hacha y le dio cuarenta hachazos a su madre. Cuando vio lo que había hecho le dio cuarenta y uno.

El 4 de agosto de 1892, un influyente hombre de negocios y su esposa fueron salvajemente asesinados en su casa, en Massachuttes, Estados Unidos. El crimen causó una gran conmoción, ya que la puerta principal estaba cerrada con llave y la casa estaba rodeada por una alta cerca de alambre de espino, por lo que los únicos sospechosos eran las cuatro personas que vivían en la casa, solo quedaban como posibles asesinas Lizzie Borden, la hija mayor de cuarenta años, y Bridget Sullivan, la criada.
Hay que decir que a Lizzie Borden y a su hermana Emm, no les gustaba su madrastra.

El fatídico día, Emma se había ido a casa de una amiga, y sólo quedó en la vivienda. Alrededor de las 11 de la mañana la mayor de las Borden descubrió el cadáver de su padre, quien había recibido once hachazos en el cráneo mientras dormía en el sofá. La criada la oyó gritar: "¡Bridget, rápido, baja! ¡Padre está muerto! ¡Alguien ha entrado y lo ha matado! Deben haberlo hecho mientras yo estaba en el establo...

Cuando llegó el médico, subieron para avisar a la madrastra, y descubrieron que ésta también había muerto, con veintiún hachazos en la cabeza. El cadáver, medio oculto tras la cama, estaba ya frío y con la sangre coagulada. Era obvio que había muerto antes que el señor Borden. En el sótano del piso la policía descubrió cuatro hachas y una azada, esta última cubierta por ceniza de carbón recién aplicada.

Dos días después se celebró el funeral y los cadáveres fueron incinerados exceptuando las cabezas, que fueron conservadas para seguir la investigación policial.
Como hemos comentado anteriormente las sospechas de la policía recaían sobre Lizzie que fue detenida el 11 de agosto aunque ésta se declarase no culpable.
El 25 de agosto, tras la audiencia preliminar, el juez la dejó en libertad sin fianza hasta su presentación al Gran Jurado en noviembre. Tras la detención, la prensa la pintó como una heroína y mártir. Todos creían en su inocencia. Un año después, en el juicio, ya se había convertido en un ídolo. De todos lados le llegaban felicitaciones, y era la estrella de las portadas de los periódicos. Hasta la Iglesia estaba a su favor.

Tras salvarse de la pena de muerte, aprovechó el dinero de la propiedad de su padre para comprar otra gran mansión en la que pasaría sus 34 años restantes.

Lizzie tenía dos motivos, por un lado el dinero del padre, un hombre de mal carácter, estricto y avaro y por otro el rechazo hacia su madrastra, que al parecer era una mujer hipocondríaca muy posesiva y que no había acabado de encajar en aquel hogar. Considerando el amor de su padre hacia su madrastra como una amenaza directa para la futura herencia de la riqueza familiar en perjuicio de su hermana y ella misma.

¿Creéis que los mató ella? Yo comentaré que la defensa se aferró a la ausencia de sangre en sus ropas, sin darse cuenta que la mujer pudo haber cambiado de ropas entre que los mató y "descubrió" los cadáveres. Que sepais qwue no se tuvo en cuenta el testimonio de la criada afirmando que el domingo posterior a los crímenes, Lizzie estuvo quemando un vestido nuevo que estaba manchado "con pintura", "para ordenar un poco el guardarropa”…
- May - 

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